Pilates te cambia el cuerpo. Como decía Joseph Pilates, su creador, “en diez sesiones sentirás la diferencia, en veinte sesiones verás la diferencia y en 30 sesiones te cambiará el cuerpo. Esto puede ser cierto siempre y cuando hagas Pilates en un centro certificado y con profesores cualificados. Al trabajar la musculatura profunda, Pilates permite “arreglar” todas aquellas partes de nuestro cuerpo que se han “estropeado” con los años, las malas posiciones y los malos hábitos. Además de crear una espalda sana, Pilates fortalece como ningún otro método el cinturón abdominal. Esto, unido a la tonificación y alargamiento muscular, hace que el cuerpo se estilice y mejore su apariencia. Además, uno se siente y parece más joven porque se recupera la fuerza, flexibilidad, la movilidad y la energía, cualidades que se pierden con el sedentarismo y el paso de los años.
A diferencia de otros sistemas de ejercicio, Pilates trabaja de forma personal con cada alumno, teniendo en cuenta sus limitaciones articulares y la alineación y posibles patologías de cada espalda.
Acaba con el dolor de espalda. El principal objetivo del método es la reeducación postural: Joseph Pilates lo concibió para recuperarse de sus propias lesiones físicas. La razón de que sea tan eficaz contra las patologías de espalda y articulares es que se trata del único método que no considera la columna como un bloque sino como un conjunto de articulaciones independientes entre sí. Y la causa de los dolores de espalda suele la tensión que acumulan los músculos para vertebrales porque no se estiran ni se trabajan adecuadamente, por el sedentarismo y las malas posturas. A diferencia de los masajes, con Pilates se consigue relajar y trabajar la musculatura profunda.
Se crea músculo. Haciendo Pilates se pueden trabajar tanto los músculos como en una sala de musculación. La diferencia es que se hace de forma inteligente: el trabajo es adaptado a cada persona e incluso se puede trabajar de forma específica el músculo deseado sin implicar otros, lo cual es fundamental para recuperar lesiones o para que un deportista de competición mejore su rendimiento. Pilates trabaja la musculatura tanto de forma excéntrica como concéntrica, lo que además de tonificar el músculo lo alarga. Esto es importante porque el fitness a veces provoca rigidez al implicar a la musculatura periférica en cada ejercicio.
Para todo el mundo. Pilates es un método de ejercicio apto y beneficioso para todo el mundo, independientemente de su edad o condición física. Puede practicarse como único método de acondicionamiento o combinarlo con otros deportes o actividades. Para quienes practican algún deporte -tenis, golf, footing- resulta muy efectivo para trabajar el gesto técnico, la musculatura específica y la opuesta para evitar descompensaciones. Para los bailarines es una herramienta clave, ya que gracias a las máquinas pueden realizar, de forma asistida, los complejos movimientos, posturas y saltos que realizarán después en el aire.
¿Pilates en el gimnasio? Éste es uno de los puntos más controvertidos de Pilates: el que empezó siendo un método casi secreto que practicaban los bailarines neoyorkinos, se ha acabado convirtiendo en una clase colectiva en los gimnasios. Y esto es precisamente lo que desvirtúa la esencia de Pilates, un sistema de entrenamiento absolutamente personalizado. Una clase de Pilates con más de cuatro personas no tiene sentido; lo ideal es que sea individual. El boom de Pilates y la oportunidad de negocio que supone ha hecho que los clubes deportivos se suban a este tren formando a sus monitores de fitness para cubrir rápidamente la demanda. Algo que puede resultar efectivo si la formación recibida es de calidad; y algo que lamentablemente rara vez ocurre. Además, uno de los pilares del método son las máquinas (reformer, cadillac, barril…), que asisten al alumno al hacer los ejercicios hasta que tengan la fuerza suficiente como para practicarlos solos. En un buen centro Pilates se dan clases en colchonetas (mat) como parte del proceso de entrenamiento y, sobre todo, para aprender los principios básicos. Salvo buenas excepciones, en los gimnasios las clases de Pilates se imparten en colchoneta, con un número excesivo de alumnos y sin tener en cuenta sus particularidades físicas. Normalmente, esto no produce ningún efecto negativo más que unos resultados muy pobres.

